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Un año de mínimo 2

Acabando la temporada 2018/2019 llega el momento de analizar la enmienda más polémica de nuestra NGB, la malnombrada «norma de Lumos» siendo esta realmente «norma de la AQE» tras ser aprobada por la asamblea. Este análisis del efecto de esta norma no intentará ser falsamente imparcial, se basará en las experiencias que yo, Andrés Vargas Beato, he vivido esta temporada por tanto es muy susceptible a opinión y a haber visto o no visto cosas que otros no han visto o sí. En cualquier caso, será un análisis sosegado, tras muchos meses de reflexión y con calma. No se puede hablar de las bondades o maldades de una norma sin hablar de lo contrario también por lo que, por cada párrafo que os guste, probablemente encontrareis otro que no y viceversa. He de avisar, eso si, que las palabras machirulo, rancio, pene y gilipollas aparecerán en este artículo aunque, como solo aparecen en el primer párrafo, felizmente ya hemos superado ese mal trago. Una vez estamos relajados gracias a este festival del humor, comencemos el análisis.

¿Por qué Mínimo 2?

La existencia de esta norma, como ya hemos debatido en otro varios artículos en este medio, responde a una necesidad. La necesidad de dar una oportunidad a un sector de nuestro colectivo perjudicado por abusos de la norma de género anterior. Muchos AMAB (Assigned Male At Birth) declarados polémicamente (no nos corresponde a nosotros juzgar) como No Binarios, iban rápidamente quitándole oportunidades de juego a miembros AFAB (F es Female en este caso) de nuestra NGB.

 

Consecuencias

Image may contain: textEsto tuvo una consecuencia inmediata (si no incluimos la batalla de memes) sobre una serie de jugadores, concretamente cualquier jugador No Binario AFAM iba a sufrir la presión, en algunas ocasiones interna, en otras externa y en varios casos de las dos, de abandonar su identidad de género en pos de una etiqueta, la de Fem que ayudaría a su equipo a participar en torneos y a esta persona a saltar al campo. Algunos equipos se quedaron sin participar en torneos cuando, no respetando la libre identidad de género de sus jugadores, tal vez si hubieran podido competir en torneo lo cual, en si, merece el respeto del resto de jugadores. No podemos, como he mencionado anteriormente, juzgar a nadie directamente caso a caso pues la identidad de género es algo de cada uno y abierta al cambio. En términos estadísticos, se ha dado el caso de jugadores que la temporada pasada jugaban como No Binarios y esta temporada juegan como Femenino.

No photo description available.Antes de juzgar a estas personas y apuntar dedos al grito de «tramposxs» pongámonos un momento en el lugar de estas personas. Gente que, por el espíritu de la norma, se considera gente a proteger, pues los clichés e ideas preconcebidas de la sociedad española ven un cuerpo femenino y asumen menor capacidad deportiva. Gente que ve que el año pasado su identidad de género era indiferente puesto que como fem o nb iba a jugar igual (igual de poco en la mayoría de los casos) pues habría equipos que les alineara por cumplir la norma de género. Hoy, ven como la norma de género les «traiciona» y les quita ese puesto que podían tener. «Pues que entrenen y se ganen el puesto» diréis…y estoy de acuerdo, nadie debería tener un sitio asignado por decreto pero recordemos que no estamos debatiendo sobre el nivel de jugador, si todos los entrenadores vieran el nivel y no la persona no existiría el mínimo 2, ni el máximo 4 ni ninguna normativa de género. En su lugar, el entrenador corto de vistas, verá una persona que considera incapaz de rendir y que ni siquiera le sirve de ayuda para cumplir normativa de género: banquillo automático hasta que salga la snitch y su NB vuelva a servir. Punto negativo para la norma y para el entrenado.

En yuxtaposición a esto diré que en la Copa de España se vio mucha más mujer sobre el campo y que se notaba qué mujeres estaban en el campo «porque hay que tenerlas» y cuáles por que su entrenador creía en ellas. Creo que la clave no es el aumento de minutos para jugadoras pues, si no reciben pelotas estarán en la misma situación, creo que la clave y lo que, al menos yo, noté, fue el aumento de fe que los entrenadores tenían en sus jugadoras. Hubo un mayor esfuerzo en entrenarlas e incluirlas en el juego. Equipos de los que el año pasado no podías nombrar 3 mujeres, se presentaban con un amplio número de mujeres que tras el partido tenías grabadas a fuego por el mal rato que te habían hecho pasar. Obviamente, no era el caso para todos los equipos e, incluso, dentro de los equipos, no era el caso para todas las mujeres (osaría decir que pasa lo mismo con otros géneros, que no crees igual en todos tus jugadores). Punto positivo para la norma.

Image may contain: textEn la selección este aumento de participación de la mujer apenas se ha notado puesto que nueve de los veinticinco convocados, son mujeres. De estos nueve, además, dos mujeres no son de nuestra NGB por lo que no se puede decir que esta normativa les afecte en un sentido o en otro, su progreso se debe a equipos sobre los que esta norma no ha influído, así que solo 7 mujeres de la selección han sido afectadas por la normativa haciendo que el polémico #aPorEllos dejara claro que no era un #aPorEllas pues la norma no ha conseguido que las mujeres de nuestra NGB tuvieran el rol que desearíamos en la selección. Hubo un movimiento que decía que, si la normativa de mínimo 2 es el espíritu de la NGB, la selección, máxima representación de la misma, debía atenerse a la norma. Si el espíritu de la norma es que la gente y, particularmente, chicas, vean a chicas en el campo y les sirva de inspiración, difícilmente se dará el caso con esta convocatoria, llegando incluso miembros del cuerpo técnico a amenazar con dimitir si se les aplicaba la norma. Durante los entrenamientos de la selección, se dio el caso de 7 jugadores no female sobre el campo lo que hace temer que la situación se repita en European Games. Esto no creo que sea algo que vaya a pasar desapercibido, todos recordamos gritos de «Where are your girls?» durante la EQC a equipos que no usaban mujeres. ¿Esto es lo que deseamos para nuestra selección? Esto, por supuesto, no es un punto ni a favor ni en contra de la norma puesto que la SEQ se ha considerado al margen de la aplicación de la norma y solo se puede estudiar su efecto en cuanto a la cantidad de fem que han llegado a la convocatoria (36%) o en reflexionar si la selección debe también respetar la norma.

 

El futuro de la norma

Falacia del falso dilema

¿Qué opciones hay a partir de ahora? Bueno, si la decisión fuera entre Norma si y Norma no, mi voto iría indudablemente al SI. La norma ha provocado un pequeño cambio y puede necesitar más tiempo para producir un efecto completo, un segundo año le podría venir estupéndamente. #Minimo2AlMínimo2. Pero no lo es, ¿no? Nos empeñamos en caer una y otra vez en la falacia del falso dilema. El que solo te muestren dos opciones no significa que no haya una tercera, un cuarta o a saber cuántas más. Muchas veces, antes de acertar, hay que rectificar varias veces. ¿Se podría incluir el sexo al lado de la palabra género? Menos de 5 jugadores AFAB NB juegan en nuestra NGB y a elles les afecta especialmente esta normativa. Abrir la norma para incluirles a elles es un gesto que tendría sentido y cambiaría las cosas para la gente afectada. ¿Espectro femenino? Tanto o más difícil de definir que le propio género, es una de las propuestas de los anti-mínimo 2. ¿Mínimo 1? Potencialmente insuficiente. Al final hay que abrir la mesa a todas las propuestas que se le ocurra a cualquiera y estar dispuestos a equivocarnos un vez más y re-rectificar con el fin de que, cada vez, el error vaya siendo menor hasta lograr dar con el aro. Lo único que está claro es que el problema no es una norma, el problema está arraigado en la educación y en las ideas preconcebidas de cada uno, si el CT de un equipo manifiesta públicamente que no pueden rendir si les obligan a poner mujeres, si la selección no ve que haya más de nueve mujeres que incluir entre sus 25 convocados (veremos cómo queda el tema con los 4 reservas, uno de los cuales ya está confirmado que será una de las 9 mujeres), entonces una norma no va a cambiar eso. Las normas cambian actitudes, pero no cambian mentalidades, eso solo cambia mediante el diálogo, la experiencia y la educación.

 

Conclusión

Para acabar, me gustaría invitaros a todos a una reflexión. Todo lo que dice este artículo es irrelevante, si queréis que alguien lea una versión resumida de este artículo, que sea solo este párrafo. Lo verdaderamente relevante es que esta norma, como todas, ha tenido sus Pros y sus Contras y dos bandos con posturas muy distanciadas capaces de ignorar los pros o los contras de esta normativa. En palabras del poeta Francisco M.Ortega Palomares «me enervan los que no tienen dudas, y aquellos que se aferran a sus ideales sobre los de cualquiera.» No será hasta que ambas partes se sienten de verdad a hablar, sin prejuicios, con la mente abierta y sin palabras malsonantes como machirulo, rancio, pene y gilipollas (¡os la colé!) que podamos encontrar alternativas que satisfagan a ambas partes y podamos avanzar como NGB unida, que y es hora.

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