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La Copa detrás de un silbato (Parte I)

El fin de semana pasado se celebró la primera Copa Española de Quidditch (crónica aquí). Participaron 8 equipos, de los cuales solo uno no era oficial (cabe decir que su participación en la copa lo convirtió en oficial), todos con un nivel de desarrollo y un estilo de juego completamente distintos.

En el desarrollo de un torneo se puede ver la “salud” de una NGB. No todo son resultados, puntos marcados ni partidos ganados o perdidos; la organización, la implicación o la actitud son factores muy importantes que definen en qué situación está la asociación y hacia donde parece que evoluciona.

Como árbitro puedes ver más de los equipos de lo que apreciarías si te enfrentaras a ellos, aparte de poder ver parte de los engranajes que hacen que funcione un torneo desde atrás. Aquí pretendo dar la versión que pude vivir de la CEQ 2016, tanto de equipos como del panorama en general, sin entrar en resultados en concreto ni estadísticas del torneo.

Madrid Lynx

Empezaremos con Lynx porque fue el equipo más interesante para mí. Ya los había visto jugar anteriormente, en La Violette, pero desde entonces han pasado por cambios importantes en el equipo y tenía curiosidad por ver como se desarrollaban en el campo.

Pude ver dos cosas que para mí son primordiales: unidad de equipo y perseverancia. Los Lynx jugaban como un único bloque, apoyándose entre ellos y creando una verdadera sensación de equipo. A pesar de no ir ganando muchos partidos durante el torneo, o aunque estuvieran detrás en el marcador, en ningún momento vi decaer las ganas de continuar luchando. Son dos cualidades que a muchos equipos (de todas las categorías) les falta, y personalmente considero que son las claves del éxito si lo que te importa es hacer un equipo relevante para la posteridad, y no solo una grupo que gane unos partidos a corto plazo.

Como he dicho, no obtuvieron muchas victorias. Algunas cosas no acabaron de salir bien, y puede que les faltara algo de coordinación o de visión de campo en algunos momentos, pero nada que no sea de esperar para un equipo con poca experiencia. Es un equipo que merece la pena seguir por lo que prometen, y tengo que admitir que los partidos que les  arbitré no me aburrieron en ningún momento por su parte.

*Mención especial al ser el único equipo (que recuerde) que usó sistemáticamente a chicas como guardianes/as (?) y la actitud que le ponían sus jugadoras en el campo… causaban entre miedo y respeto.

Madrid Lynx junto a Malaka Vikings

Malaka Vikings

Muchas veces la evolución de un equipo es escalonada: se van adquiriendo poco a poco todas las aptitudes y cualidades para poder mejorar y luego, de un torneo para otro (el equivalente en el quidditch de “de la noche a la mañana) el equipo pega un brinco de espanto y sorprende a todos. Los Vikings están ahora en el punto previo a saltar.

Tienen todas las herramientas para ser un gran equipo: coordinación, comunicación, buen uso de sus jugadores, buen contacto físico, dominación del balón, buena actitud y mentalidad en el campo, buena forma física… pero les falta acabar de usarlo. Sí que es cierto que puede que pequen de recaer demasiado en Tono para el ataque, pero creo que con el tiempo abrirán más el juego y sabrán usar bien a todos los jugadores. Con algún partido más irregular que otro, ver un partido de los malagueños siempre es diversión asegurada.

Como árbitro es muy cómodo tenerlos en el campo, ya que escuchan bien, agradecen mucho que se les expliquen las cosas, y entienden que la capacidad de los árbitros llega hasta cierto punto.  Tienen un juego físico pero limpio, y rara vez repiten una acción por la cual han recibido un aviso.

Supongo que en el próximo torneo darán mucha más guerra y se lo pondrán difícil a cualquiera que se les ponga por delante.

Gasteiz Gamusins

Gasteiz Gamusins junto a Madrid Wolves

A los Gamusins los conozco mejor, ya que les he visto jugar anteriormente y me he mantenido un poco más informado sobre su evolución hasta la fecha. La primera impresión solo se puede definir con 3 letras: ¡WOW! Nada tenían que ver los Gamusins que vi en la Copa con los que recordaba de anteriores ocasiones, como en la Mangamore. El tiempo les está tratando bien (o están haciendo buen uso de él), y me agradó muchísimo ver la evolución que habían hecho.

Peeeeeeero… les acosa un mal que está demasiado extendido por los equipos, y es la falta de mentalidad. Cuando están cansados y están detrás en el marcador acostumbran a desmoralizarse mucho… mucho. La actitud del banquillo empieza a ser pesimista y fallan en cosas básicas como el posicionamiento en el campo, el lanzamiento de bludgers a corta distancia, o el juego en equipo (las cuales hacen perfectamente al principio del partido). Todo esto unido a la falta de comunicación, les  supuso una traba a la hora de hacer frente a los equipos más fuertes.

Ver un partido de los Gamusins es siempre agradable al principio, con un juego de equipo rápido pero meditado y una forma física más que aceptable. De poder cambiar esos dos puntos mencionados anteriormente tendrán las bases para subir como la espuma.

Equipos Gallegos

Sette intenta placar a uno de los jugadores de Lumos Compostela.

Lamentablemente no pude ver a Pontevedra, y a Dementores y Lumos los vi en un único partido a cada uno (el de Lumos siendo contra Wolves, y la superioridad de los madrileño no dejó que los gallegos jugaran como hubieran querido). No puedo hablar tan profundamente de ellos, pero sí que es más que apreciable el hecho de que Galicia haya llevado a tres equipos a la copa. Se oían reiteradas veces la cantidad de equipos que tenían en ese rincón de la península, pero hasta ahora no habíamos visto tal despliegue. Así que de entrada, chapó.

Chiki (Pontevedra Q.C.) intenta arrebatarle la quaffle a Andoni Aranguren (Bizkaia Boggarts).

A nivel de juego puede que sean los que más recorrido les quede por hacer. Cierto es que Dementores no perdieron todos los partidos, pero su juego se basaba más en tener a unas pocas personas que fueran suficientemente físicas como para ser eficientes por si solas más que un juego unido y coordinado; eso hace que tengas un conjunto de gente eficaz contra algunos rivales, pero personalmente no lo veo como una estrategia de equipo.

Algo que no me gustó nada fue la actitud de los Dementores de cara al torneo. Siendo un equipo con poca experiencia pensaba que tendrían una mentalidad más abierta a aprender, pero me encontré con la típica actitud chulesca anti-arbitral por parte de algunos jugadores. Personalmente no llegué a sacar tarjetas por ese aspecto ya que el juego ya iba suficientemente retrasado, pero en el resto de Europa más de uno hubiera comido banquillo en repetidas ocasiones. He oído cosas similares de Pontevedra, pero como he dicho antes, no lo puedo valorar por mí mismo y prefiero no poner aquí palabras que no sean mías.

Continuará…

Marc Garganté,
Presidente de la Associació de Quidditch de Catalunya,

Jugador de Barcelona Eagles.

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