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La Copa detrás de un silbato (Parte II y final)

Hace una semana publicamos la primera parte de la opinión de Big Markus sobre los equipos de la Copa de España, ahora vamos con la parte segunda y final.

Bizkaia Boggarts

Hay una pregunta que muchos nos hacemos al ver a los vizcaínos: ¿Cómo se lo hacen para quedar tan bien clasificados siempre? No tienen un juego excesivamente coordinado ni con mucha comunicación, pecan de falta de jugadores (especialmente no-masculinos) y casi siempre hay alguna lesión involucrada a lo largo del torneo. Te hace pensar si el estereotipo vasco al final será verdad…

Bromas aparte, los Boggarts tienen un equipo con personas muy físicas y eficientes, como Guti o Andoni, pero lo que los acaba llevando tan lejos es la perseverancia. Son la viva imagen aplicada de esa famosa frase que dijo un entrenador americano: mi corazón y mi mente me llevarán cuando mi cuerpo desfallezca y me falle. Es inspirador ver a jugadores y jugadoras llevar su físico al extremo partido a partido por el simple hecho de que es lo que el equipo necesita para ganar.

Similar a los Vikings, su actitud deportiva también es bastante ejemplar. No vi juego sucio intencionado, aceptaban lo que ellos creían que eran los errores arbitrales, aceptaban las amonestaciones y se quejaban de forma educada y con fundamento.

Madrid Wolves

Los ganadores merecedores del torneo. El equipo con más comunicación que he visto hasta la fecha en mi trayectoria en el quidditch, y obviamente increíbles a nivel individual. Tienen un juego con un buen balance de físico y táctico, y arbitrando a pocos metros se podía ver que iban con muchísimo cuidado con los contactos peligrosos e ilegales. Esto no significa que no los hicieran, pero si pudiéramos tener una cámara lenta se vería que era el equipo que más rectificaba su contacto con el oponente a la hora de defender. Seguramente lo hubieran pasado peor contra los Boggarts si el número de jugadores hubiera sido el mismo (ya sea con más Boggarts o con menos Wolves), pero supieron jugar muy bien las cartas traían al torneo.

A nivel de actitud deportiva los posiciono con Vikings y Boggarts. Algunos árbitros creían que tenían siempre algo que decir, pero las quejas o aportaciones de sus intervenciones no las encontré pesadas ni impertinentes. Se hacían de forma respetuosa, muchas veces incluso iniciando con una pregunta para estar seguros de su aserto, y siempre aceptando deportivamente las decisiones que se les pitaban en contra.

El Torneo a nivel Deportivo

Este torneo han sido unos buenos cimientos para el crecimiento del quidditch en España, pero a día de hoy falta una mentalidad de torneo bastante importante. Entre las cosas que destaco más a trabajar es la reacción al brooms down, aprender que solo una persona puede hablar con el árbitro, y que un partido oficial no es el patio del recreo.

Este último punto hace referencia a que los jugadores no respetan los límites del campo a la hora de moverse por él. Cuando habían brooms down largos la gente abandonaba el campo, o incluso me encontré una persona de otro grupo completamente diferente al lado del goal ref hablando con ella… vestido con los mismos colores que uno de los equipos en juego y con una quaffle en la mano. Entiendo que la sensación es la de estar cómodo en cualquier lugar, y que hay cierto ambiente de amigabilidad que nos hace pensar que los límites son difusos, pero es algo que si no se empieza a inculcar ahora presentará muy mala imagen cuando a alguien se le ocurra salir a jugar fuera por Europa (ya sea como equipo o como persona en un torneo fantasy).

Algo que no me gustó, admitiendo que es una manera personal de ver el quidditch, es la cantidad de snitches que se atraparon sistemáticamente para perder. Puedo entenderlo en situaciones muy concretas, como los Boggarts en el último partido de grupo. Ya estaban clasificados, tenías más partidos y muy pocas personas. Aunque no atraparan ellos la snitch, puedo entender el intentar atraparla para acabar el juego cuanto antes… pero todas las demás son censurables a mi parecer. Algunas persona pensaran que “por lo menos hemos atrapado la snitch y no quedamos tan mal porque recortamos puntos”, pero personalmente no veo valor ni orgullo alguno en rendirte en medio de un partido sin motivos de fuerza mayor. Lo que muchos vemos cuando alguien ha atrapado una snitch en frio (cold catch en inglés) no es de respeto, sinó más bien de “que narices hacen”. Hubo 6 en todo el torneo, y personalmente creo que si hubieran podido lo hubieran hecho más equipos en el Grupo B. Practicar la defensa constante de la snitch, mantener el uso de bludgers dividido entre el juego y los buscadores y practicar estar atento al marcador es mucho más útil que 30 puntos que no llevan a ninguna parte.

El Torneo a Nivel Organizacional

El torneo flaqueó un poco a nivel organizacional. Cabe de esperar en un entorno con poca experiencia en estos asuntos, pero en demasiadas ocasiones el torneo tiraba adelante por la iniciativa de personas que no eran las responsables de ello. No pretendía que el torneo fuera demasiado distinto, pero no es la primera vez que veo esto en un torneo en la AQE y cabe trabajar para que mejore.

A nivel de voluntarios, la cosa fue escasa. Los árbitros y las snitches se sobresaturaron, y eso que se contaba con (creo que) más de 10 voluntarios no jugadores. Da un poco de lástima que en un torneo de esta magnitud no hubiera más jugadores que se hubieran preocupado por formarse, aunque sea sin titulación oficial, y tomar una parte más activa en este aspecto. El nivel del arbitraje sí que fue el esperado: con personas no certificadas es normal que los árbitros fallaran en muchos aspectos, algunos incluso básicos, pero nada que afectara dramáticamente al juego gracias a dios.

Todo el aspecto de acomodación de personas e instalaciones la verdad es que fue excelente. Solo se hubiera podido mejorar con campos de césped natural, pero no hubiera valido la pena si no se tuvieran las condiciones de alojamiento que se tuvieron. Las personas con ciertas restricciones dietéticas es posible que vieran las opciones de comidas restringidas, pero creo recordar que la organización se hizo cargo personal  de esos casos. Un sobresaliente en ese aspecto.

Marc Garganté,
Presidente de la Associació de Quidditch de Catalunya,

Jugador de Barcelona Eagles.

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