Información sobre quidditch.

España en los European Games 2017

El pasado 8 y 9 de julio se disputó en Oslo, Noruega, la segunda edición de los European Games de quidditch, el campeonato de Europa de selecciones. Reino Unido consiguió la victoria en una interesante final que se decidió por captura de snitch (90*-70) y que fue polémica por su formato de competición, que provocó que, más allá del cambio en la primera posición, los cuatro primeros clasificados fuesen los mismos que en 2015.

Tras los grandes resultados cosechados en el Mundial y el desarrollo del quidditch en España a nivel de equipos (colocando por primera vez a un equipo en el top 16 del EQC), se esperaba un gran resultado por parte de esta selección, con un objetivo de 7º puesto, que no se logró por una derrota en octavos de final contra Italia (110*-100).

Roster de la selección de España 2017.

Pese a la posición obtenida, estadísticamente puede decirse que EG2017 es positivo para la selección, con sólo dos derrotas en ocho partidos (4-2 contra equipos del mismo nivel), un +340 de diferencia de puntos de quaffle y un 62.5% de snitches capturadas durante el torneo. Se lograron grandes resultados, como las dos victorias contra Catalunya o el partidazo que se realizó para ganar 110*-50 ante Austria. Sin embargo, en general, la sensación es la de que el equipo estaba preparado para poder hacer algo más en esta competición.

Se tiró demasiado de slowball e intentar basar tanto ataque, como defensa en el juego de bludgers, lo que provocó que, en fase de grupos, el partido con mayor ventaja de quaffle al capturar la snitch fuese de +40. Viendo que la selección era muy superior conmparada con equipos como Italia, Catalunya y Austria, nos queda la sensación de que, estratégicamente, hubo fallos durante el torneo.

Tampoco se confió en jugadores que han demostrado sobradamente estar preparados para competir al más alto nivel, ya que se abusaba de una sola estrategia y en ningún momento se vio un plan B que podría haber solucionado la papeleta en partidos como el de Alemania. Jugadores rápidos como Sandor, Artur y Xim jugaron bastante poco de chasers para lo que podían dar de sí y eso, a la postre, se acabó pagando en el partido de octavos de final, donde no se supo cerrar el partido cuando se era claramente superior y se llegó a tener una ventaja de 60 puntos.

Pedro (London Unspeakables) trata de anotar en uno de los partidos.

Obviamente, no podemos estar contentos con este resultado, ni con la estrategia mostrada durante el torneo. El equipo había logrado una buena base en Frankfurt el año pasado pero, más que dar un paso adelante, parece que este año se ha dado un paso atrás a una estrategia más conservadora que, finalmente, no ha funcionado. No se puede poner como excusa la caída de algunos jugadores (pese a que jugadores como Jorge, Ali y Pedro eran muy importantes para la selección) cuando los fallos que se han notado no han sido tanto a nivel individual, como a nivel de equipo.

Bien es cierto que el equipo tiene posibilidad de crecer aún, el año que viene será de nuevo año de Mundial y será una nueva oportunidad para demostrar el nivel de España en el quidditch internacional, que es mayor que el mostrado en esta ocasión. Sólo nos queda esperar que podamos conseguir más cosas y confiar en que los encargados de la selección sean capaces de remontar estas malas sensaciones y llevarnos arriba.

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Un comentario

  1. Andrés Vargas Beato /

    Admitiéndo que ni estuve ni vi y todo lo que se es de oídas de jugadores que jugaron contra nuestra selección durante el torneo o incluso, gente que entrenó con ellos aquí en España en las semanas previas al torneo, parece que el concepto de falta de plan por parte de nuestra selección es algo general entre las personas con las que he podido hablar de ello.

    A parte de eso, de lo que no puedo opinar más que repetir como un loro lo que he oído, no estoy de acuerdo con el artículo en que la estadística es positiva. Si yo juego 9 partidos de baloncesto contra un recién nacido y le gano los 9 pero luego un niño de 2 años me gana, la estadística es 9 a 10 a mi favor, pero la estadística oculta que me ha ganado un niño de 2 años y yo solo he podido vs un niño que no puede levantar la cabeza.

    Por ello, y yendo más allá de las meras cifras mirémoslo desde dos ámbitos.

    Posición: La novena posición nos sitúa por detrás de 8 selecciones y delante de 6, cinco de las cuales estaban en el grupo C de selecciones novatas (algunas en su primera participación) y luego la selección catalana que llegó sin problemas a la final de consolación. Es decir ambas selecciones peninsulares solo quedaron por delante de las selecciones que estaban descartadas del todo desde el principio del torneo.

    Enfrentamientos: Si, se han ganado todos los enfrentamientos salvo dos pero, como decía en el ejemplo del bebé, ¿se ha jugado con alguna selección de nivel? solo contaría como tal a Alemania, selección contra la que se sufrió una derrota bastante generosa. Austria y Cataluña están hoy por hoy, un escalón por debajo y, aunque los partidos hay que ganarlos y no es mi intención restar méritos a esas tres victorias, nadie puede decir que se haya logrado ninguna hazaña. Italia era el rival en el que mirarnos, el que se podía considerar más parejo con nuestra selección y, si bien se le venció en el enfrentamiento de grupos, se perdió contra ellos en el enfrentamiento realmente importante, dejándose remontar una interesante ventaja por lo que solo puede llamarse falta de concentración y de planteamiento. Italia quedó última en el grupo B y aun así le valió para eliminarnos cuando la cosa se puso seria. ¿Falta experiencia para controlar las situaciones en partidos más serios?

    Con todo esto no pretendo hacer sangre pero yo creo firmemente que volver a España y darnos palmaditas en la espalda solo va a servir para relajarnos e ir a peor, hay que saber reconocer cuándo nuestra selección no ha dado el nivel esperado y saber localizar el origen del problema para trabajar entre todos con el fin de corregirlo. Sin autocrítica nos vamos a estancar mientras el resto crece y el año que viene hay mundial, donde no se puede bromear porque vienen 3 o 4 selecciones más que dejan a las europeas bastante atrás. Ahora, después de un evento así es cuando no hay que tener miedo a sacar las áreas de mejora y tomar las decisiones necesarias.

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